
Los ahogamientos ocurren en segundos y, muchas veces, sin hacer ruido. La supervisión activa y la prevención son la mejor protección para niñas y niños.
Un adulto responsable debe vigilar constantemente a los niños, sin distraerse con el celular, conversaciones o actividades adicionales.
Especialmente en menores de 5 años. La regla es simple: si puedes tocarlo, puedes ayudarlo rápidamente.
Un niño puede ahogarse en pocos centímetros de agua. La supervisión debe mantenerse durante el baño y hasta vaciar la tina.
En playas, lagos, ríos o embarcaciones, los niños deben usar chalecos adecuados para su peso y talla.
Las albercas deben contar con bardas, puertas con seguro y sistemas que impidan el acceso sin supervisión.
La enseñanza de habilidades acuáticas reduce riesgos, aunque nunca sustituye la supervisión adulta.
En playas:
Los cuidadores, padres y personal de espacios infantiles deberían estar capacitados para responder ante una emergencia acuática.
Los inflables, salvavidas de juguete y otros dispositivos recreativos no sustituyen la vigilancia ni los chalecos salvavidas certificados.
⚠️ Cabeza inclinada hacia atrás.
⚠️ Boca al nivel del agua.
⚠️ Movimientos desesperados de brazos.
⚠️ Incapacidad para pedir ayuda.
⚠️ Mirada perdida o pánico.
⚠️ Silencio repentino dentro del agua.
💙 "Un niño puede ahogarse en menos de un minuto y en silencio. La mejor medida de seguridad no es el flotador ni la alberca cercada: es un adulto atento y presente."
👀 Vigila
🦺 Protege
🏊 Prevén
❤️ ActúaPorque el mejor rescate es el que nunca tuvo que ocurrir.